Vistas de página en total

107,514

miércoles, 26 de septiembre de 2012

EL ORGASMO SIN MÁSCARA

Me escondió los zapatos para que no saliera de casa. Hemos hecho el amor casi a diario:
            --Te voy a confesar una cosa –dijo con gesto trágico.
            --¿Qué?
            --Yo nunca me he venido.
            --¿De dónde, de tu casa?
            --Nunca me he venido. Nunca he tenido un orgasmo, ¡tarado!
            --Pero entonces por qué gritas y te emocionas y me das las gracias y me dices miamor, mamor y luego me pides papel para ponerte entre las piernas y luego te duermes como santa Teresita de Jesús tras hacer la buena acción del día.
            --Te digo que nunca me he venido.
            --No lo creo.
            Meditó un instante. Me miró disparando su mirada bajo la línea perfecta de sus cejas. Frunció el bello ceño.
            --¿Qué es venirse? ¿Qué es un orgasmo? Dímelo tú que eres dizque el notario de la intimidad femenina.
            --Es una descarga emocional  y física intensa, incomparable. Luces, estrellas, relámpagos, agitaciones, te palpita todo el cuerpo, sientes que viste a Dios, cosas de esas.
            --Yo sí siento así bonito, pero no echo mucho líquido con bi bis como tú.
            --¿Entonces crees que la mujer se viene igual que el hombre y se  moja todas las piernas y se hace sopa con los bi bis?
            --¿No?
            --No. La descarga de la mujer es interna.
            --Entonces yo sí me vengo –suspiró aliviada o tal vez un poco desilusionada--. Creí que era anormal.
            --Que eres anormal, eres anormal.
            --No sé si eso sea elogio o insulto. Pero, bueno, dejémoslo entre pariéntesis.

            Volvió a reflexionar.
            --Ah, pero me gustaría tener puebas palpables, como las de los hombres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Eduardo García Aguilar habla de Garramuño

SAMEDI 13 AVRIL 2019 LAS AVENTURAS LITERARIAS DE AGUILERA GARRAMUÑO  Por Eduardo García Aguilar La Universidad Veracruzana ...