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lunes, 13 de junio de 2011

UNA CARTA A GARCÍA MÁRQUEZ

 Hace siete meses le mandé esta carta a Gabriel García Márquez junto con un paquete de mis libros. No me la respondió. Tal vez nunca llegó a leerla, aunque me enteré que sí recibió los libros y andaba paseando Cuentos para después de hacer el amor por toda la casa. Como quizás se haya perdido la carta  se la estoy reenviando, ahora sí por un medio irrefutable. Las circunstancias que describo en la carta ya han cambiado. La novela que menciono saldrá publicada en octubre de este año de 2011. 

Xalapa, 5 de noviembre de 2010

Querido padrecito Gabriel:
Una carta dirigida a GGM debería ser una larga misiva llena de frases inteligentes, poéticas o insolentes. No voy a intentar hacer eso. Lo que tenga de inteligencia, sensibilidad e insolencia  lo utilizo en mis libros. Le (te) estoy enviando mis libros recientes (faltan varios, que no considero malos: en general tiendo a creer –como todos los escritores—que todo lo que publico es una obra maestra).
Hace veinte o más años que no lo (te) veo pero te he tenido presente, como millones de personas, gracias a tus libros. (Cambio de tercio… evitaré repetir los elogios que recibes a cubetazos día a día).
El año pasado terminé a reescritura de mi novela Historia de todas las cosas (580 páginas). Es la reescritura de la vieja novela que publiqué en 1975 en ediciones La Flor de Buenos Aires en cuya contraportada se decía que yo era mejor que GGM. Por alguna razón abominé de esa novela y la dejé abandonada, aunque hubo una buena repercusión crítica. Tal vez el hecho de que dijeran que era un plagio de  Cien años de soledad contribuyó a que la marginara. En alguna ocasión en que nos reencontramos (en Xalapa) tú llamaste a esa novela La novela de todas las cosas.  Su título original era  Breve historia de todas las cosas.
Ahora estoy batallando para publicarla. Esta carta no es un llamado de auxilio sino un acercamiento al sol (otra vez caí… regreso). De alguna manera la nueva novela es un homenaje a  Cien años de soledad y de alguna (otra) manera es una parodia. Y de alguna otra (tercera) manera no es ni lo uno ni lo otro sino lo contario: una novela independiente, con su propio aire, raíces y nubes: más hija de El Quijote que de  Cien años de soledad. Tengo por ahí varias escenas que son semejantes (ahora conscientemente) a las de  Cien años: tengo mi Remedios la bella en un personaje que he llamado Californio el simple, escenas de levitación multitudinaria, etc.
Te estoy mandando la novela USB en la memoria que te adjunto… por si te pica la curiosidad. En alguna oportunidad me firmaste un ejemplar de El olor de la guayaba, así: “Para Marco Tulio, de la competencia”. Dedicatoria maestra y en todos sus sentidos elogiosa.  Mi Historia de todas las cosas está dedicada a ti y a otras personas. Y en esa dedicatoria aludo a aquella dedicatoria.
En Poéticas y obsesiones,  que te estoy enviando,  reproduzco los encuentros que he tenido contigo a lo largo de los años (en el local de  Alternativa,  en el Hotel Xalapa, en una taquería en Coyoacán). Incluso he publicado una visita ficticia que hice (que no hice) a tu casa.
Uno de los grandes deseos que me gustaría cumplirle a mi esposa (criatura encantadora que puedes ver en mi blog www.mistercolombias.blogspot.com) es darle la oportunidad de conocerte): tiene algunos reparos o protestas que hacerte con respecto a  El amor en los tiempos del cólera.  Y una de mis aspiraciones es verte antes de que yo me muera o antes de que tú nos abandones.
Recibe todo mi cariño, padrecito (y te llamo padrecito como los campesinos llamaban a Tolstoi).
Marco T. Aguilera
                                                                                                    

miércoles, 25 de mayo de 2011

CARTAS A MARCO T. EN FACEBOOK


Salvador Hernández Medina
A propósito de su sinceridad maestro Marco Tulio

Me agrada su sinceridad maestro, creo que es sumamente necesaria, no sólo en el ambiente literario, sino en todos los aspectos de nuestra vida, pues se antepone a la complacencia desmedida que nos caracteriza a los mexicanos (no sé si el resto de los latinoamericanos también sean así), y que ha provocado un sinnúmero de aberraciones culturales. Dentro del ambiente literario recordemos a Faulkner quien decía que para ser buen escritor era indispensable un buen detector de mierda; por otro lado, ¿qué se necesita para escribir una buena novela?, ¿cómo encontrar la forma y el tono? (ese tono que encontró García Márquez frente al volante de su automóvil, cuando se dirigía de vacaciones rumbo a Acapulco con su familia, y que le hicieron regresarse el sólo para encerrarse a escribir Cien Años de Soledad, después de más diez años de buscarlo infructuosamente), ¿Cómo plantear un tema?, tema de todos, inconsciente e impersonal que suele desarrollarse y manifestarse a través de lo que leemos, y nos hace suspender por un instante la lectura del libro, porqué nos ha golpeado en lo más profundo, deteniéndonos por un instante el mundo, nuestro frenético universo ( creo que eso lo dijo Saramago). Cuántas veces me ha sucedido así con Faulkner, Proust, Hemingway, Rulfo, Kundera, Ben Jelloun, Mann, Maxwell, Miller; incluso Castaneda. ¿Qué caracteriza a un buen escritor de novelas? Creo que en cierto modo la sinceridad, la honestidad en la manera de vivir y sobretodo de entender y asumir nuestras preocupaciones más vitales frente a una vida que cada día se diluye rápidamente, ajena e indiferente, intentando acallar nuestra existencia. Creo que es por eso que un buen libro te golpea, te hace ver “absolutamente todo” por un instante (aunque luego lo olvides) y después de golpearte tardas tiempo en recuperarte, pero no del todo, porque el golpe te ha marcado para siempre. 

Siga usted levantando ampollas maestro. Gracias por eso.


Elizabeth Coniglio escribió: "Me gusto el análisis que hacen de tu obra. No quiero saber mucho pues me amargan el rato . Me encantán las sorpresas en especial las novelas. Estoy terminando CUENTOS PARA ANTES DE HACER EL AMOR. Sinceramente me gusta mucho, es interesante, divertida y en varios historias me puedo identificar y en otras son historias que le han pasado a unas amigas mias que terminaron en divorcio. Me gustaría discutir esta obra de cuentos con unas mujeres que estén dispuestas a decir la verdad y solo la verdad pues definitivamente se puede ser una mujer tradicional pues todo sería NOOOOOO,NOOOOO. Estoy muy curiosa en saber qué otras mujeres opinan de esta obra. Yo me siento que me define como ni muy muy ni tan tan. Una presentación masculina disfrasada en ciertos puntos de femenina pero no quedo convencida. La obra es un deleite leérla; al terminar cada historia me deja analizándola desde el punto de lo que soy, una mujer. Luego me deja un espacio vacio que me gustaría llenar con otras paisanas. MT fabuloso trabajo!!! Cúal es la próxima a leer?"

lunes, 9 de mayo de 2011

RENÉ AVILES FABILA HABLA DE PASTELES CULTURALES EN MEXICO

He aquí un artículo aparecido en La Crónica, en el que René Avilés Fabila habla, con su habitual libertad y desparpajo, de un no-homenaje que le hizo la FLU 2010 y de otros temas que tienen que ver con la ratonera cultural mexicana  http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=577216
Incluyo también una carta que le envié al respecto.
René
Gracias por tu respuesta. Hay muchos detalles de tu carta que me tocan, porque comparto contigo muchas situaciones. La del ninguneo es la más evidente. Llevo treinta años escribiendo sobre literatura mexicana y a cambio de ello los escritores mexicanos me han ignorado olímpícamente. Difícil encontrar un nombre de autor que no haya yo tocado en mis reseñas a lo largo de los años en La Palabra y el Hombre, Crítica u otros medios. Fuera del suplemento Sábado y del Búho de Excélsior, pocos medios se han ocupado de mis trabajos. Fuera de Enrique Serna, José Agustín y Juan Domingo Argüelles, pocos se han ocupado de mi trabajo. Lo más común es que los escritores quieran que les sirvan pero no quieren servir a nadie. Es muy frecuente que me encuentre con verdaderos capos de las mafias literarias y que ellos manifiesten ser mis lectores, pero que a la hora de enfrentarse a mis libros prefieran ignorarlos. En las grandes editoriales mi nombre está vetado ya sea porque he tocado a Fuentes, a Poniatowska, a Revueltas o a otros santones. Después de estar aspirando a publicar en las grandes editoriales y después de lograrlo algunas veces, he llegado a pensar que no debo ocuparme tanto de buscar gran difusión: lo que debo hacer es publicar mis libros donde buenamente pueda, y seguir adelante. Pienso que conservando íntegra mi capacidad de ejercer el criterio y ejerciéndolo donde me dejen, soy más feliz que elogiando sin medida a mediocres para subir flacos escalones.
Creo que vale la pena reflexionar sobre esto.
Recibe todo mi afecto

mta

Eduardo García Aguilar habla de Garramuño

SAMEDI 13 AVRIL 2019 LAS AVENTURAS LITERARIAS DE AGUILERA GARRAMUÑO  Por Eduardo García Aguilar La Universidad Veracruzana ...