Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Diario de MT. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diario de MT. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de julio de 2011

FIN DE FIESTA

Estas son las fotos que tomamos de la reunión que organicé para celebrar un par de acontecimientos importantes que no les voy a decir. Fueron tomadas a las 3 am, después del tequila y las canciones, cuando ya el conde de Saint Germain --Germán Martínez, el único noble auténtico que vive en Xalapa--, Liz y su fortachón, Jesús e Irlanda habían abandonado el barco. En la foto Arturo, Silverio, MT y el showman number one, Hermenegildo de América, que cantó seis horas seguidas y le prestó la guitarra a Silverio por 20 minutos. Víctor Hugo tomó la foto.

Víctor Hugo de incógnito


MT y Silverio

viernes, 24 de junio de 2011

NOTICIAS RECIENTES: DD HACER EL AMOR, BREVE HISTORIA, EL POLLO, NATACIÓN

NOTICIAS RECIENTES
Ya estoy trabajando con la Editorial JUS de México para la nueva edición de Cuentos para después de hacer el amor, libro que a la fecha lleva aproximadamente 16 ediciones en Leega de México, La Oveja Negra y Plaza y Janés de Colombia, Punto de lectura México y España (sumados los ejemplares y tomando en cuenta que La Oveja Negra sacó 20 000 ejemplares, a la fecha deben haber salido 40 000, lo que sin duda es un acontecimiento, particularmente porque los libros de cuentos, en general, venden poco). El libro fue clasificado como uno de los mejores libros de cuentos publicados en Colombia el siglo pasado. Posiblemente la nueva edición esté lista  en septiembre. Su hermano gemelo,  Cuentos para ANTES de hacer el amor, que lleva tres editoriales y cuatro ediciones, también saldrá en JUS de México y muy posiblemente lo presentaré junto con el primer libro en la Feria del Libro de Guadalajara a fines de este año.
Mi primera novela,  Breve historia de todas las cosas, tras 31 años de estar agotada, volverá a salir en una tercera edición (coedición) de Educación y Cultura de México y Trama Editorial de Madrid. Revisé la novela durante un mes de encierro gracias al apoyo de Joaquín Díez Canedo, ex jefe de la Editorial de la Universidad Veracruzana. Ahora tiene 580 páginas. No es un ladrillo sino un block pero me parece que es una novela muy legible, y sobre todo con mucha historia, que los lectores de mis blogs supongo conocen.
Y mi gran orgullo, El pollo que no quiso ser gallo,  que escribí recopilando los cuentos que inventé para mis hijos durante su infancia, acaba de ver la sexta reimpresión en Alfaguara Infantil México, y (tal vez) la cuarta en Alfaguara Infantil Colombia.
A otra cosa: logré cumplir lo que había prometido: ganar las cuatro competencias de natación en el Torneo de Clubes de Xalapa; con mis cuatro (nuevas) medallas, ¿de oro?, compenso las cuatro medallas que gané en el Campeonato Máster de San Felipe en Puebla y que dejé abandonadas en el Hotel City Express hace varios meses (mi compañera y máneger me dice que ya debo sosegarme y dejar de jugar al superhéroe, pero yo no le pongo atención sino parcialmente --en agosto próximo participaré en el Campeonato Veracruzano Máster en la ciudad de Veracruz: la concesión que haré será no competir en estilo mariposa, que me deja casi muerto.
Mi nueva novela,  El sentido de la melancolía,  está terminada pero no pienso buscarle editor sino a mediados del próximo año. En estos momentos estoy leyendo con enorme atención los cuentos de John Cheever: después de Chéjov es uno de mis cuentistas favoritos. Quiero aprender lo que me falta aprender de esa ciencia difusa que se llama la escritura del cuento. Tengo un cuento en proceso (“La noche perdida”) y pienso que Cheever tiene algo que le falta a mis textos: tal vez sea esa especie de visión panorámica del mundo que rodea a sus protagonistas y que le da un color muy en carne viva a sus textos. Me parece que soy un cuentista demasiado descarnado, que siempre quiere ir directo al blanco y que se pierde gran parte de  la sustancia de la vida:  eso que está ahí y que generalmente no vemos.

lunes, 11 de abril de 2011

A ISLA SACRIFICIOS IDA Y VUELTA NADANDO

Estábamos en Xalapa. A la una de la mañana seguíamos buscando hotel en Veracruz por medio de internet. Me dormí a las dos de la mañana y desperté a las 4:30. A las 5:30 salimos. Mi mánager LL insistió en manejar, lo que sería fatal, pues ella evitó las carreteras de peaje y condujo a menos de 80 kms por hora, con el resultado de que llegué al borde de la playa cuando ya estaban entrando al mar los 60 triatlonistas. Supliqué que me esperaran mientras corría al coche a decirle a mi máneger que me esperara en el hotel. Corrí los 200 metros, le dije lo pertinente a mi máneger, le pedí a los empleados del Oxxo que me guardaran mi mochila --yo mismo la escondí bajo el bote de basura.
Corrí de nuevo a la playa, ahora descalzo, sólo con las mascarilla, pero hallé que no sólo ya se habían lanzado al mar sino que iban más de cien metros adelante. No lo dudé un momento. Me lancé osadamente --nótese lo valiente-- y nadé duro, pero, amigos, cómo los iba a alcanzar, si ellos son triatlonistas jóvenes, y, debo confesarlo sin pena, estoy en la mitad de la vida multiplicada por dos.


Naturalmente fui el último en llegar a Isla Sacrificios, recibí el aplauso correspondiente, pero... por más que les supliqué que me dejaran descansar, que me esperaran cinco minutos... no lo hicieron, de modo que otra vez me eché al mar --miento, no me eché al mar, pedí que me avanzaran un poco en la lancha mientras descansaba--. Bueno, cuando la lancha alcanzó a los que iban en medio, me volví a echar al mar. Y comencé a nadar en zigzag, con el resultado de que en lugar de nadar 2000 metros en el regreso debí nadar como 4000 metros. ¿Cansado, exhausto? No, más bien desesperado, porque parecía que no avanzaba nada.... Hasta que vi unas manos ondeando: eran las del nadador que en la pasada competencia en AquaX ganó todas sus pruebas. Me dijo que estaba nadando como borracho y que así no iba a llegar nunca. Y me pidió que lo siguiera. Lo seguí, y finalmente llegué a la playa. Pedí que me tomaran fotos con el objetivo de subirlas al blog. Por ahí andan diciendo que mis modestas hazanas de super heroe casi senil son inventadas. Y no, eso sí que no. Las proezas de mi espiritual pinga no permito que me las pongan en duda. De modo que si el gringo del kayac que me tomó las fotos las sube al "Caralibro", es decir al Facebook, me permitiré ponerlas en este artículo. Al llegar al auto descubrí que mi máneger no se había ido al hotel sino que estaba durmiendo con la cabeza apoyada en el volante. El problema es que no puedo cambiar de máneger porque... es  mi esposa.

viernes, 1 de abril de 2011

EN BICI POR LA SABANA DE BOGOTÁ. GABO NO QUIERE HABLAR CON NADIE.


DIARIO COLOMBIANO
Recorrido en bicicleta por la Sabana de Bogotá
Marco Tulio Aguilera Garramuño
Comenzaré a publicar en este blog alterno páginas de mi Querido Diario. ¿Año? No estoy seguro. Lo indudable es que lo que cuento sucedió hace más de diez años.
Me entero que mi amigo Gustavo Alvarez Gardeázabal ganó la elección y es el próximo gobernador del Valle del  Cauca. El próximo sábado iré a Cali, donde probablemente lo vea y sin duda él reiterará, ya como gobernador, su oferta de que regrese a vivir a Colombia y le ayude a gobernar. Qué puedo responderle. Será un gran compromiso, un compromiso semejante pero más largo, al de responder a los llamados de tantos amigos o interesados, que querrán emborracharse conmigo porque tienen la idea de que soy importante y saben que soy palpable, a diferencia del Gabo que se volvió etereo.
     La Mona me cuenta una anécdota. García Márquez fue con su mujer a un concierto en un pueblito cerca de Bogotá. Nadie se acercó a él, absolutamente nadie, nadie lo miró, Mercedes lanzaba en vano su capa española sobre el hombro y nada, GM se mantenía con los ojos fijos en el frente, la espalda tiesa, como un general que no tiene quien le alce la voz ni le mire a los ojos. Me dio mucho gusto, dijo la Mona, que nadie le diera importancia a GM. El pueblo de Zipacón le pagó con la misma moneda de invisibilidad. GM no quiere hablar con nadie, nadie quiere hablar con GM. GM sólo habla con ministros, presidentes, embajadores y con su círculo de elegidos, los poderosos de este país, dice la Mona. Y  escuchando hablar a la Mona, pensé que yo, en mis modestas proporciones ya estaba asumiendo las mismas actitudes: sin tener ni su fama ni su gloria y mucho menos su obra ya estaba jugando al famoso, libreme señor. Recordé también lo que me dijo Gabo: que a veces está en su casa, esperando que lo llamen sus amigos y nadie lo llama.
     La batalla por conciliar el sueño fue dura, pero finalmente lo logré. A las ocho de la mañana del día siguiente ya estaba en pie lavando los platos y arreglando la casa, para que la Nena no tuviera trabajo al despertar y pudiéramos salir temprano, como en efecto sucedió. Montamos la bici en la parte trasera de su Renault Twingo, un auto como de juguete propiedad de Nena y emprendimos camino rumbo a la autopista a Medellín. A la salida de Bogotá bajamos la bici y emprendí los 16 kilómetros rumbo a Subachoque. Recorrimos grandes extensiones de prados idílicos, de un verdor espléndido, con casas de tejas muy bellas. Multitudes de ciclistas elegantemente uniformados iban y venían, familias enteras, señoras gordas, niños, todos con sus bicicletas de carreras, todos en una comunidad ciclística muy bella, en la que no se notaba para nada el país violento que pintan las agencias noticiosas. La Nena, que es bióloga y recorre Colombia de arriba a abajo por selvas y cañadas, me contó sus encuentros con la guerrilla. Dice que en general los guerrilleros son personas amables y educadas, que viven en las montañas y que no molestan sino a los ricos y al gobierno y que están interesados en mejorar la situación de este país. "Una vez fuimos detenidos en un río por un grupo de guerrilleros que viajaba en una pequeña lancha. Nos llevaron a un campamento, nos retuvieron un tiempo mientras utilizaban nuestra lancha para transportar gente o armas y luego nos devolvieron la lancha, y siempre nos trataron como caballeros. Yo me he encontrado veinte veces con la guerrilla y nunca me han robado ni me han amenazado".
     El recorrido rumbo a Subachoque se hacía cada vez más empinado pero logré hacerlo en 20 minutos a una velocidad de 20 kilómetrtos por hora. Ya en Subachoque entregué la bici a Nena y tomé el volante de Twingo, mientras mi hermana emprendía el rumbo a Pradera. Sus espléndidas piernas subían y bajaban energicamente. La Nena mide casi uno ochenta y tiene cuerpo de atleta, inteligencia despierta y disciplina espartana. Dice que no se ha casado porque no ha encontrado hasta ahora a ningun hombre superior a ella. En Pradera descansamos y en un puesto en la carretera comí obleas y masato. Luego seguimos por una carretera de terracería, atravesamos la cordillera y llegamos a Zipaquirá, donde en el mercado almorzamos de lo lindo: cuchuco de espinazo, tubería negra, papas criollas y longaniza. Luego bocadillos beleños y un chocolate. Todos estos sabores tan colombianos los recuperé con deleite y observé aquel pueblo tan bello, tan agradable, bajo un cielo de promoción por tiempo limitado, en medio de los paisajes mas conmovedores. Colombia en su esplendor, gente extraordinariamente amorosa. Cualquier persona al dirigirse a ti te llama mi amor, papito, mamita, su merced.  La población colombiana vive en la ilusión de que todo sigue su marcha normal, incluso en medio del caos de la violencia. Ha aprendido a vivir con la serenidad de un Epicuro.

Eduardo García Aguilar habla de Garramuño

SAMEDI 13 AVRIL 2019 LAS AVENTURAS LITERARIAS DE AGUILERA GARRAMUÑO  Por Eduardo García Aguilar La Universidad Veracruzana ...